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Varicela en niños: guía básica para padres

Varicela en niños: guía básica para padres

La varicela es una de las enfermedades más comunes que suelen sufrir todos los niños. Por este motivo, si tu hijo la está sufriendo o piensas que la va a sufrir, te recomiendo leer esta guía básica para que puedas resolver las dudas más comunes sobre esta enfermedad.

¿Qué es la varicela?

La varicela es una infección que se produce a través del virus “varicela Zoster”. Normalmente esta infección sueles producirse en menores de 15 años, pero puede producirse incluso en adultos, sobre todo si no han superado el virus en la niñez. Además, esta infección destaca por expandirse de manera rápida de una persona a otra, de aquí que sea normal que cuando un niño en la clase tiene varicela, el resto rápidamente se suelen contagiar.

Cómo empieza la varicela

Como bien he comentado anteriormente, cuando un niño en la clase sufre la varicela, lo más común es que se suela correr rápidamente por el resto de los niños. Por este motivo, si un niño o niña está contagiada, lo mejor es prevenir cuanto antes.

Normalmente, las primeras manifestaciones se suelen dar en la parte trasera de las orejas y del cuello en forma de granitos que suelen ser más grandes que los granos de la vida normal. A partir de aquí, la infección se suele expandir por el resto del cuerpo del niño, por lo que notarás como en pocos días tu hijo se llena de los temidos granos tan molestos provocados por la infección.

Cuánto dura

Antes de comenzar a manifestarse los primeros síntomas, el virus tiene un proceso de incubación que suele ser de 10 a 20 días.

Una vez que comienza la erupción de la varicela, podemos ver como desde que comienzan los síntomas hasta que comienzan a cicatrizar las ampollas generadas por el virus suelen pasar unos 15 días. Aunque algunos niños pueden superarla pasados los 10 días, aunque no suele ser lo más común.

Pasado este tiempo, el picor y los problemas comenzarán a desaparecer, aunque hay que recordar que las heridas tendrán que sanar. Y recuerda, es muy importante no eliminar las ampollas porque dejarán marca de por vida y en ocasiones es bastante doloroso. Por este motivo los padres deben de estar continuamente pendientes el niño para evitar que se arrasquen y por ello se las puedan arrancar

Causas

La enfermedad se produce a través del virus Zoster. Como bien he venido mencionando hasta el momento, el virus es altamente contagioso. Este contagio se puede producir desde el primer día, o incluso se puede dar días antes de que las costras se comiencen a formar, de aquí que sea fácil que los niños se contagien unos a otros.

Síntomas

Tras el periodo de incubación del virus, la enfermedad comenzará a mostrarse a través de sus diferentes síntomas.

Normalmente se suele producir fiebre elevada. Esta fiebre suele durar de 2 a 3 días, aunque en algunos niños la fiebre puede durar algún día más.

También puede provocar dolor de cabeza en diferentes intensidades, según el virus afecte al niño contagiado.

Ten en cuenta que la persona afectada pierde las ganas de comer. Si tu hijo sufre la enfermedad tenlo en cuenta para no obligarle a comer como un día normal. Normalmente el médico te dará una dieta adecuada a la situación.

Se producirán manchas rojizas y planas que se extienden por todo el cuerpo. Estas manchas poco a poco van cogiendo relieve hasta formar las conocidas ampollas, lo cual solemos asociar directamente a la enfermedad.

También suele ser muy común sufrir un picor intenso al comienzo de las lesiones. Al ser un picor generalizado por todo el cuerpo, esto provoca que incomodidad muy elevada. Es más, el niño no se deberá arrascarse para evitar romper esas ampollas. En tal caso, además de sufrir un fuerte dolor, lo más seguro es que se quede una cicatriz. (Fuente: autosaludables.com)

Contagio

El contagio se puede producir a través de diferentes vías, las cuales vamos a pasar a nombrar para poderlas conocer.

El contagio más sencillo es el contacto directo, es decir, si un niño toca la piel de un niño contagiado, rápidamente el virus se traspasará de una persona a otra.

Otro medio de contagio es a través de la vía aérea. Es decir, si una persona tose o estornuda puede infectar rápidamente a la otra persona.

También los niños o la persona infectada puede haber sido contagiada con el virus tocando simplemente un objeto que esté infectado.

Por otra parte, también se han conocido casos en los cuales la madre puede contagiar de manera directa al feto el virus. Esta infección se realiza a través de un contagio intrauterino. Esto se puede producir si la madre se ve contagiada de varicela durante los dos primeros trimestres del embarazo. Si esto se produce, esto da lugar al síndrome de la varicela congénita.

Tratamientos

En el caso de que el niño se haya contagiado de varicela, hay que recordar que el cuerpo es capaz de luchar contra el virus de manera natural. En cambio, si el niño no está sano, puede que tenga problemas para superar la enfermedad. En este caso los médicos tratarán a tu hijo para que la supere lo mejor posible.

Es decir, si tu hijo está sano, solo necesitará tratamiento para que los síntomas se reduzcan. En este caso se suelen usar analgésicos, cremas, lociones para reducir el picor o antihistamínicos.

Prevención

La mejor manera de prevenir que un niño se pueda contagiar de la varicela es evitar que pueda tener contacto con niños que están sufriendo la enfermedad. Pero esto suele ser bastante complicado de conseguir ya que el contagio en ocasiones se puede producir incluso antes de que los síntomas se den lugar. De aquí que el contagio sea muy sencillo en el colegio o en la guardería.

A día de hoy ya existen vacunas que son muy eficaces a la hora de luchar contra los efectos del virus. Se ha demostrado que los niños que son vacunados contra la varicela evitan en un 80% la enfermedad, lo cual está muy bien. Por este motivo, la gran mayoría de padres suelen vacunar a sus hijos para evitar que tengan que pasar por este duro proceso.

Varicela en bebés

Normalmente los bebés menores de un año no suelen contagiarse de esta enfermedad gracias a que no suelen estar expuestos a otros niños con la enfermedad.

En cambio, a partir del segundo año de vida, el bebé ya tiene más probabilidades de ser contagiado, sobre todo si el bebé va a la guardería.

Por otra parte, hay que recordar que si el bebé supera la enfermedad durante el primer año de vida, puede ser que probable el niño pueda volver a sufrir la enfermedad si vuelve a tener contacto con el virus. En tal caso los síntomas suelen ser menos fuertes, es decir, la enfermedad se supera de manera más leve.

¿Varicela en el embarazo?

Si tienes la mala suerte de estar embarazada cuando te contagias de varicela, lo primero que debes hacer es acudir a tu médico para que te examine y sobre todo vea si el bebé se ha contagiado. Normalmente al feto no le suele pasar nada, pero es importante tomar precauciones para evitar sustos.

Se ha estimado que el feto podría tener problemas solo en el 2% si la varicela la sufres durante los 2 primeros trimestres del embarazo. En cambio, si la sufres de la semana 13 a la 20, los riesgos son algo mayores. Por este motivo, siempre se recomienda a todas las madres haber pasado la varicela o estar vacunadas.

Si el bebé se contagia de la varicela en el vientre de la madre, esto se llama varicela congénita. En este caso, el bebé puede nacer con cicatrices, problemas neurológicos, microcefalia o malformaciones en las extremidades. De aquí que sea tan importante que la madre lleve un control continuo para evitar los males mayores.

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