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Señales que indican que necesitamos acudir a un psicólogo infantil

Señales que indican que necesitamos acudir a un psicólogo infantil

¿Crees que tu hijo/a puede tener algún tipo de problema pero no sabes cómo ayudarle sin hacerle sentir molesto/a? En este artículo te explicamos las principales señales de que hay que pedir ayuda a un psicólogo infantil. Si te interesa ayudar a tus hijos/as a superar sus problemas te recomendamos que revises estas señales que nos indican que necesitamos acudir a un psicólogo infantil.

Conductas agresivas

Una de las primeras señales de que un niño/a tiene algún problema y de que probablemente sería muy necesario acudir a un psicólogo será que el pequeño empezará a tener reacciones violentas sin motivo. Quizá este niño/a esté pasando por una situación que lo pone muy nervioso y no sabe controlar porque la ira y este tipo de conductas se suelen relacionar o suelen deberse a que los niños no tienen recursos para manejar las situaciones difíciles y es por esto que se frustran y actúan de esta forma.

Pasos atrás en su desarrollo

Otra señal realmente clara de que un niño o niña está retrocediendo en su desarrollo será qué de repente dejará de hacer bien las cosas que ya hacía o dejará de hacer cosas que sabía hacer. Es otro mecanismo de defensa que tienen los niños para combatir los problemas o las situaciones que se les plantean muy difíciles. No hay que enfadarse con los niños ya que se trata de estrategias que hacen de forma totalmente inconsciente para volver a sentirse más protegidos y más seguros.

Asimismo, cuando los niños vuelven a ganar confianza y seguridad en ellos mismos consiguen superar estos problemas y vuelven a estar como estaban antes e incluso mejor pero para ello hay que ayudarles a superar estos problemas llevándolos a un profesional, como nos explican desde psicólogos Málaga, si lo consideramos necesario.

Si no ayudamos a los pequeños en este momento pueden volverse incapaces de enfrentar este tipo de situaciones, que cada vez se irán haciendo más y más grandes para ellos. En este punto recomendamos por tanto acudir a un psicólogo que le enseñe las herramientas que necesita aprender para poder enfrentar y superar esta situación.

Nervios y falta de concentración

No es nada raro que un niño pequeño esté nervioso y no pueda dejar de moverse y de hacer cosas porque son niños. El problema viene cuando los niños son incapaces de concentrarse en cualquier ocasión porque esto les impide hacer o llevar a cabo las tareas más importantes. Con esto, los niños pequeños no pueden dejar de cambiar de una actividad a otra y finalmente, además de frustrarse, esto supone una gran barrera en su aprendizaje, ya que no consiguen aprender nada, se ponen tristes, se ponen más nerviosos, ser portan mal, etc. Hay niños que son intranquilos porque su sistema nervioso es así pero hay otros que pueden tener un trastorno de hiperactividad. Personalmente recomendamos acudir a un buen profesional para que evalúe al pequeño y pueda ayudarle a sentirse mejor y solucionar los problemas.

Problemas físicos

Asimismo, todos los niños han intentado alguna vez hacer colar que se encuentran enfermos para no tener que ir al colegio y poder evadir por algunos días los deberes, responsabilidades, etc. En cambio, hay ocasiones en las que los niños enferman pero las causas médicas no pueden explicar lo que les ocurre, sus cuadros o las patologías que padecen.

Es en estos casos cuando tenemos que prestar especial atención a los niños ya que lo más normal será que se trate de algún tipo de mecanismo psicológico totalmente inconsciente con el que los niños buscarán evadir una situación concreta que les estará causando un problema. No hay que enfadarse con ellos porque en este caso no lo hacen adrede para no ir al colegio sino que de verdad es probable que tengan algún problema psicológico que les esté provocando manchas en su piel, dolores de cabeza o problemas de estómago.

Cambios en la forma de actuar

Por último, otra de las señales que sin duda también pueden ser indicativas de que algo les pasa a los niños es que de repente cambian su forma de actuar. Quizá no lo hacen a un carácter más violento sino que simplemente empiezan a comportarse de forma diferente. Por ejemplo, si un niño siempre es realmente amigable y de repente empieza a mostrarse realmente retraído es probable que tenga algún problema y deberíamos hablar con él/ella y solicitar ayuda profesional lo antes posible.

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