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Cuento popular: El león que se creía cordero

El león que se creía cordero

Hace machismos años existió un león que se creía que era un cordero y a pesar de que su físico demostraba que no pertenecía a esta raza él no tenía ningún argumento para creer que no fuese un cordero. Esta situación no era su culpa sino que había sido la responsabilidad de la cigüeña que hacía las entregas el día de su nacimiento.

Ese día las mamás ovejas esperaban ansiosas a recibir las entregas de sus corderitos. Cuando la cigüeña terminó de entregarlos todas se abalanzaron sobre los pequeños y se los llevaron, pero una de las mantitas se quedó sola. Ante tal situación la cigüeña corrió a ver qué había sucedido, y al retirar la mantita que cubría al pequeñuelo se quedó muy asombrada, y exclamó en voz alta:

– ¡Me he equivocado! ¡He traído a un pequeño león a una mamá oveja!

Alarmada por esta situación pues era la primera vez que sucedía fue rápidamente a revisar su cuaderno de notas pues ahí era donde ella guardaba los deseos y los pedidos que se realizaban. En ese momento la pobre ave se dio cuenta del grave error que había cometido. En la agenda decía “Cuando finalice la entrega de los corderitos, debo llevarle a Doña Leona Leoncia Pérez un hijo que me ha encargado”.

Al notar que se había equivocado decidió regresar y recoger al cachorrito y llevarlo a su verdadero hogar, pero en ese momento algo la sorprendió, y era que una mamá oveja se había situado sobre el lomo del pequeñito para darle calor. Por más que la cigüeña trató de explicarle a la mamá oveja ella no quería entender y estaba muy decidida adoptar el leoncito como si fuese su propio hijo. La cigüeña muy confundida le dijo:

– Pues está bien si eso es lo que usted prefiere, quédese con el cachorro. – Diciendo esto emprendió vuelo y se marchó.

Cuento: El león que se creía cordero

De este modo fue como el leoncito comenzó a creerse que era un cordero. Las diferencias del pequeño adoptado con sus primos eran muchísimas y en varias ocasiones en los juegos el leoncillo salía llorando, ya que de todo el rebaño era el único que no sabía embestir. Esta situación provocó que el animalito siempre fuese el centro de diversión de todos, y las risas y las burlas nunca faltaron en su crianza.

Y el tiempo paso y paso y ya todos crecieron convirtiéndose en corderos adultos, mientras que el león debido a lo fuerte y grande que era lo consideraban el carnero más grande del mundo. Esto le causaba un gran orgullo a su madre y se sentía privilegiada de tener un hijo así. Las dudas sobre las características de este “cordero” tenían cada vez más atónitos a los integrantes del rebaño pues el hijo adoptivo de una de las ovejas además de no parecerse en nada al resto de la familia, no sabía embestir. Y para que esta situación fuese aún más desfavorable para nuestro joven león, no sabía balar. Todo esto provocó que cada día que pasaba en este rebaño lo convertían en el centro de atención de todos y las carcajadas referidas a su persona eran múltiples.

Una noche un lobo muy hambriento y desesperado se dirigió al rebaño en busca de alimentos. Ante los fuertes ruidos que provocaba el lobo, el león decidió esconderse detrás de su madre. Los ruidos continuaron y de un momento a otro, el lobo se situó en frente de la mamá del león y la amenazó con comérsela. Ella muy asustada comenzó a gritar:

– ¡Qué alguien me ayude! ¡Qué alguien me ayude que el lobo me quiere comer!

Esta situación despertó en nuestro león que se creía cordero toda la fuerza y valentía que tenía en su interior que le permitió salir a perseguir el lobo. Después de correr durante un largo rato, el lobo y el león llegaron al borde de un gran abismo. El lobo se sentía tan asustado y temeroso de los rugidos de león y de impresión que le causaba el abismo que no sabía que era peor. Después de un rato tratando de evadir al león, no pudo evitar caer de ese pavoroso abismo.

A partir de ese momento la vida de este león cambió completamente ya que se convirtió en el héroe del rebaño. La valentía que demostró al enfrentar ese temeroso lobo que pretendía devorar a su madre, lo convirtió en el carnero más bravo y fuerte del mundo. Este león que vivió toda su vida creyendo que era un carnero y que fue muy feliz a partir de este momento.

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