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Fábulas de la amistad: fábulas con valores

La amistad es un sentimiento muy importante y es esencial en nuestras vidas. En Chiquipedia te hemos preparamos muchas fábulas sobre la amistad que seguro que te van a encantar.

Los dos viajeros y el oso

Dos amigos iban caminando por el bosque cuando de pronto se les apareció un oso.

Uno reaccionó inmediatamente y subió a lo más alto de un árbol, lejos del alcance del depredador. El otro, sin tiempo para huir, apostó por tirarse en el suelo y fingir estar muerto.

A este último se acercó el oso, quien lo olió durante unos segundos y se detuvo cerca del oído del hombre, como si le estuviese diciendo algo. Realmente el oso olía con determinación, para ver si el hombre estaba vivo. Pero resulta que este contenía su respiración, pues había oído decir muchas veces que los osos no tocan a los cadáveres.

Cuando el oso se marchó, el primero de los hombres bajó del árbol y tras comprobar que su compañero estaba bien le preguntó qué le había dicho el oso.

Este, sin dudarlo, le dijo que el oso le aconsejó no viajar más en el futuro con supuestos amigos que huyen siempre del peligro, abandonando a los demás.

Los dos enemigos

Dos enemigos viajaban en un mismo barco. Se odiaban profundamente, por lo que uno iba en la popa mientras el otro estaba en la proa.

De repente y contra todo pronóstico se formó una fuerte tormenta que irremediablemente haría sucumbir la nave. Consternado, el hombre que iba en la popa preguntó al capitán: -¿Sabe usted que parte se hundirá primero?

A lo que el aludido respondió: Suele hundirse siempre primero la proa y luego el resto del barco.

-Entonces moriré feliz, pues veré a mi enemigo sucumbir antes que yo –ripostó el hombre de popa.

Esto molestó mucho al capitán, que no podía comprender cómo existen hombres mezquinos, que prefieren disfrutar del sufrimiento de otros, aunque los odien, antes que preocuparse por su propia estabilidad.

Las dos amiguitas

Había una vez dos avestruces que eran muy amigas.

Sin embargo, contrario a su rutina habitual, decidieron jugar un poco para divertirse, lo cual ocasionó una seria discusión entre ellas, pues ambas querían ser la que impusiera el juego.

-Jugaremos a lo que yo diga –decía una.

-No, es a mí a quien corresponde ese derecho –ripostaba la otra.

Así, ninguna de las dos cedía hasta que ciertamente riñeron con fuerza, enemistándose por muchos días.

Pasada la euforia del desencuentro, los avestruces decidieron hacer las paces y dialogar sobre lo que había pasado. Civilizadamente y conversando, coincidieron en que la decisión del juego a seguir la alternarían por día, de forma que las dos tuviesen los mismos derechos y deberes.

De esta manera no riñeron nunca más, y cuentan quienes las ven que todos los días juegan amistosamente.

Los cuatro novillos y el león

Había una vez cuatro novillos que siempre andaban juntos. Eran muy buenos amigos y su férrea unidad los hacía fuertes y los protegía de posibles depredadores que merodeaban por el área.

Uno de estos últimos era el león, que temía a los novillos porque sabía que nada podía hacer contra cuatro de ellos.

Sin embargo, un día el león se levantó más listo que nunca y pensó que si dividía a los amigos, podría enfrentarlos uno por uno, vencerlos y devorarlos.

Así, se dio a la tarea y comenzó a instigar de lejos la desunión, diciendo ofensas a cada uno de los novillos, despertando la envidia entre ellos y poniéndolos en contra, los unos a los otros.

No tardó el depredador en conseguir sus objetivos. Logró que cada novillo se sintiese mal con sus amigos y los fue matando uno por uno.

Segundos antes de morir, cada novillo comprendió el secreto de su otrora fuerza, que mantenía alejado el peligro: la amistad y la unión.

Se dejaron llevar por bajas pasiones y como consecuencia perdieron su poderoso escudo.

Los lobos y los perros

Los lobos y los perros se llevaban muy mal entre ellos. Los primeros vivían para hostigar los rebaños del hombre, y los segundos para protegerlos.

Un día, los lobos dijeron a los perros:

-Somos muy parecidos. Entonces, ¿por qué en vez de pelearnos no nos ayudamos?

-¿Cómo así?-preguntaron los canes domésticos.

-Miren-explicaron los salvajes, -la única diferencia que nos separa es que nosotros somos libres y ustedes viven en cautiverio, para servir al hombre, proteger sus rebaños, aguantar sus órdenes y conformarse con los huesos que les dan, mientras ellos disfrutan de la jugosa carne. Por eso les proponemos aliarnos todos. Nos dejan entrar a los rebaños, y nosotros compartiremos el botín con ustedes.

Luego de la explicación de los lobos, los perros reflexionaron por unos segundos y accedieron.

Mas cuando los salvajes entraron a los establos y rebaños, lo primero que hicieron fue matar a los perros y luego se llevaron tanta carne como pudieron.

Maltrechos y a punto de morir, todos los perros comprendieron que habían sido engañados.

Se habían dejado llevar por cantos de sirena, pasando por alto aquello que dice que nunca se puede traicionar a los que realmente nos ayudan y confían en nosotros.

El águila y la zorra

Contra lo que dicta la naturaleza, un águila y una zorra, que eran muy amigas, decidieron vivir juntas.

De esta forma fijaron su hogar en un mismo árbol. El águila anidó arriba con sus polluelos, mientras que la zorra lo hizo con sus crías en un gran hueco-madriguera que había abajo.

Sin embargo, la amistad no duró mucho.

Un día la zorra salió a buscar comida para sus hijos y el águila, muy hambrienta, fue a la caza de uno de los zorruelos, al que atrapó y despedazó para dar de comer a sus pequeños.

Cuando la zorra regresó se enfadó mucho por la traición, pero no tenía como vengarse. Sufrió su pérdida y se sintió impotente, al no poder hacer nada.

Pasaron pocos días y la espera de la zorra fue premiada. Una víscera caliente que el águila llevó a su nido provocó un fuego, que hizo caer a todos los polluelos al suelo, ya que eran muy pequeños para volar.

No corta ni perezosa, la zorra los mató a todos y los compartió con sus hijos, demostrándole al águila cuán alto es el precio que la vida cobra cuando se traiciona una amistad sincera.

El oso y el floricultor

Un oso y un floricultor vivían en la más absoluta soledad.

Un día salieron a caminar cada uno por su lado, para ver si encontraban a alguien que les hiciese compañía

Así, se encontraron y aunque la primera reacción fue temerse, tal como dicta la naturaleza, decidieron entablar una amistad para hacerse mutua compañía.

Todo funcionó de maravilla por algunos días. El oso cazaba para los dos, y el hombre se encargaba de conversar lo suficiente y trabajar para hacer las jornadas animadas.

Sin embargo, un día el hombre dormía profundamente y una mosca perturbaba su sueño. Molesto por la afrenta del minúsculo animal para con su amigo, el oso dio un terrible zarpazo al bicho, que estaba posado en el rostro del hombre. Con ello dio muerte a la mosca, pero también al pobre floricultor, cuya soledad lo llevó a obviar que vale más un enemigo listo, que un amigo torpe.

Los lobos y los carneros

Unos lobos estaban ansiosos por devorar un rebaño de carneros, pero los perros que protegían a estos lo impedían.

Astutamente, los lobos engañaron a los carneros y les dijeron que los canes domésticos eran los causantes de la enemistad entre ellos. Les explicaron que los lobos eran más fuertes que los perros, y que si les entregaban a estos, ellos los quitarían de en medio para que reinase la paz y la amistad.

Ingenuos como eran, los carneros hicieron lo que les pidieron los lobos, para percatarse luego de su grave error. Perecieron uno por uno a los ataques de los depredadores, pero ya era muy tarde para comprender que no se puede traicionar a aquellos que nos protegen y ayudan.

El perro y la corneja

Había una vez una corneja que con frecuencia ofrecía sacrificios a los dioses.

Un día invitó a la ceremonia a un perro, quien le preguntó sin pudor ninguno:

-¿Por qué malgastas recursos en sacrificios para los dioses? ¿Acaso no sabes que no gozas de su favor y por eso tus presagios no son escuchados por nadie?

Ante tal requerimiento la corneja replicó:

-Precisamente por eso lo hago. Tan alejados están de mí que necesito llamarlos intensamente para ver si algún día acuden.

Desde ese momento el perro comprendió que uno no puede cejar en su empeño, si es racional, hasta conseguir lo que quiere.

Fábulas de la amistad

La amistad se convierte en un valor importante de la vida de cada uno. En nuestro día a día necesitamos amigos por ello debemos saber cómo hacerlos y conservarlos. En muchas ocasiones podemos tener problemas con nuestros amigos pero finalmente, no debemos de dejar que se acabe una amistad por cosas insignificantes.

Una manera fácil y clara de explicar la amistad es a través de los cuentos, de los relatos y sobre todo de las fábulas sobre la amistadcuya moraleja final está destinada a explicar el funcionamiento y la perseverancia en formar parte de la vida de nuestros amigos a pesar de los problemas que puedan llegar por el camino. Una buena amistad no se detendrá por nada.

Las fábulas de la amistad están plagadas de moralejas sobre este valor tan importante de nuestras vidas. Las fábulas es una herramienta con la que podemos educar y enseñar a los niños, y no tan niños, a diferentes valores de la vida, como el que tratamos en este artículo. Todos los niños deben saber que los amigos es una parte importante de nosotros y en muchas ocasiones será un pilar para los obstáculos del día a día.

Las fábulas que cuentan con moraleja de la amistad no son muchas, pero las que existen son primordiales porque nos enseñan la importancia de conservar estas personas que se preocupan por nosotros a cambio de nada. Por ello, queremos en esta web enseñarte diferentes fábulas para amigos que son perfectas para que puedas explicar a tus pequeños lo importante de este valor tan importante llamado; amistad.

Existe una fábula de un león y un ratón, dos seres muy diferentes entre ellos pero que su amistad y lealtad le permite vivir sin peligros en la naturaleza porque siempre estará el uno y el otro para ayudarse mutuamente.

Si hacemos repaso a nuestra memoria, seguramente encontraremos en el  camino un momento de nuestra infancia donde  alguien nos contó estas conocidas historias protagonizada por pequeños animales que hablan y que con el paso del tiempo hemos olvidado, pero su moraleja siempre se nos ha quedado grabada en la memoria. Así son las fábulas, son relatos cortos donde te contarán lo que está bien y lo que está mal de una manera divertida, para que siempre lo tengas presente.

¡Comparte, aprende y diviértete!
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